martes, 31 de mayo de 2011

La del buen hábito


La del buen hábito

Cuando te encuentres en un lugar de comida, debes ser precavido, pues hay alguien que hace sus excéntricas apariciones en público. Le encanta llamar la atención, de hecho, nunca pasa desapercibida, fácil es de identificarle.
                En una ocasión que tuve la fortuna de ir a comer con el hijo del Gobernador, ella estuvo ahí. Fue un Lunes por la tarde. Estábamos en un establecimiento de hamburguesas, de esas norteamericanas que hay por todo México.
                No pedimos gran cosa, a pesar del hambre que teníamos.
                Bueno, pues  cuando nos sentamos a esperar nuestra orden, se abrió la puerta. Un perfume se mezcló de inmediato en la atmosfera del lugar. Era un perfume más o menos difícil de distinguir  que aroma era. Nosotros coincidimos en que era como sudor y polvo del que se ponen en las mejillas, así como cuando saludas a una gorda sudorosa, así más o menos.
                Nos fue imposible no mirarla, de hecho todo mundo la miraba. Era una tipa obesa, con un estomago brutalmente obsceno, unas tetas que más que glándulas mamarias, eran sebáceas, tal vez su madre le ordeñaba para obtener manteca para cocinar.
                Iba en un entallado short azul, unos tenis blancos, un ablusa blanca con una leyenda en inglés que decía; I´m a Butterfly. Lo que ella no sospechaba es que apenas era una gran oruga gorda
                No era rubia, pero su pelo decía lo contrario, sus brazos regordetes estaban a cargo de su bolso y una maleta extraña.
                Ordenó de inmediato y fue a sentarse a la mesa contigua nuestra.
Primero aseó la mesa con unas toallas que saco de su maleta, puso gel antibacterial en sus manos  gordas, posteriormente se colgó una especia de enorme babero
El empleado le llevo una charola bien repleta de comida. Tres hamburguesas con doble queso, una enorme orden de papas a la francesa, y un refresco de litro.
                Acomodó todo a la perfección y se persigno antes de con la masacre. Quitó los utensilios y se arrimo más la charola.
                Tomó con sus manos una de las tres hamburguesas, y le dio tremenda mordida que me dejó atónito. Se la terminó en cuatro mordidas.
                Arrimó sus papas y las ahogo en salsa catsup. Iba tomando de una en una, y se las llevaba a la boca. Pero lo más asqueroso es que casi metía todo su puño en la boca, luego sacaba sus dedos completamente bañados en saliva. Todos quedamos sorprendidos.
La verdad es que no aguanté mucho y me salí. Poco me faltó para vomitar.
                Al final me enteré que ella es Juana modales, la ilustre hermana de Lalo Carnitas.
-Julio de 2010-

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